Final-VTA Liga de Campeones 2000/01 - Barcelona
Barcelona-San Antonio 25-22 (Barcelona, 28.04.2001)
El próximo 28 de abril, se cumplirán 13 años de este encuentro, una fecha y una coincidencia que no ha sido intencionada; llevaba varias semanas detrás de Óscar Mainer para que colaborara con el blog y para que nos contara su partido histórico y sus vivencias en él, la casualidad ha querido que el momento de la publicación casi coincida con el 13º aniversario de este histórico título, logro inolvidable para un colectivo de gente que lo disfrutó de una manera muy especial, y para un club que alcanzó la gloria y del que siempre se hablará, pero que desgraciadamente ha desaparecido.
A Óscar hace muchos años que lo conozco, hemos compartido infinidad de momentos y vivencias, desde su etapa de jugador, hasta su actual tarea directiva. Siempre con esa sonrisa optimista que le delata... está hablando de balonmano, un deporte que le apasiona. Por ese amor a nuestro deporte, seguro que tendrá éxito en lo que se proponga.
Óscar, muchas gracias por tu colaboración; el sentimiento y sinceridad que has reflejado en tu artículo demuestran lo mucho que significó para tí esta Liga de Campeones. Enhorabuena Campeón. @PartHistBM
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Óscar Mainer |
En primer lugar agradecer a
nuestro amigo Eduardo la posibilidad de poder transmitir unas pocas sensaciones
y sentimientos en torno a un partido y unos momentos que casi quedan como un
recorte de periódico que necesitas repasar para poder hablar sobre él. También
agradecerle su pasión y abnegación por este deporte que le lleva a recopilar
esta colección de joyas históricas que para muchos jóvenes no existen, y con
las que pueden disfrutar y descubrir jugadores que ahora marcarían tendencias.
Comentar un partido de balonmano
con los compañeros o con amigos del balonmano, a todos los que somos jugadores
nos resulta fácil y además es una parte del trabajo, o por qué no decirlo, de
nuestra pasión. Pero en este caso es diferente, pues se trata de mostrar en público
una serie de experiencias y sobre todo los sentimientos vividos en un partido
que sin duda marcó una parte de nuestras vidas y que además supuso romper de
una forma, para nosotros sorprendente, la
mejor racha de un equipo de balonmano, como era el F.C. Barcelona de las cinco Copas
de Europa.
Pero una final tiene dos partes.
La primera no debemos olvidarla y marcó sin duda lo que ocurrió en esa vuelta
en el Palau, que Eduardo Romero ha considerado como histórica para tenerla en
su blog. En la primera cita en Pamplona pasaron muchas cosas, demasiadas, como
la lesión de Barrufet, el mejor portero del mundo en esos momentos; un recital
de Jackson; una gran defensa y sobre todo el comportamiento global del grupo y
del equipo dirigido por Zupo que nos hizo pensar en todo momento que podríamos…
El partido en el Palau era
diferente. Habíamos jugado allí más de diez veces cada uno de nosotros y sin
embargo nada era igual. Estaba abarrotado, y con la acústica del Palau era
impresionante el sonido ambiental y la presión que podía llegar a transmitir.
Además ellos, poderosos, transmitían en todo momento esa seguridad de los que
saben que están en condiciones de ganarte. Es más, que pueden dar la vuelta a
esa diferencia de seis goles que con ese ambiente y el peso de la experiencia
no es nada. Sin lugar a dudas todos sabíamos que podían ganar y que además
estaban convencidos de ello.
El equipo había trabajado muy
bien toda la semana, estábamos con todos los sentidos en la final y la
seguridad que transmitían nuestros veteranos era suficiente para saber que
nosotros también estábamos para ganar,
y
sobre todo después de ver que por la noche incluso se habían acercado un
pequeño grupo de fanáticos a despertarnos al hotel, muestra de que todo aquello
iba a ser diferente.
Pero ellos sí que habían
preparado muy bien toda la final. Retirada de la camiseta del mítico extremo
azulgrana
Joan Sagales y con una fiesta
en torno al balonmano comenzó el partido. Valero demostrando una vez más por qué
es tan grande, planteó de inicio una defensa diferente. Los segundos eran tan profundos
que nos dejaban sin oxígeno en las zonas exteriores y laterales. Además
hizo que nos atascáramos en un inicio y además no tuviéramos continuidad. Sin
embargo emergieron dos figuras transcendentales desde mi rincón: José Javier
Hombrados y Jackson Richarson. Ambos dieron en todos los momentos de tensión,
la tranquilidad necesaria para que la rigidez del pánico no se apoderara de
nuestro grupo. Las paradas de uno y las acciones del otro nos daban la pausa
para no cometer el error que ellos proponían. Pese a todo, el ambiente llevaba
a la confusión ya que no se oía el silbato de los árbitros, y casi lo único que
podíamos sentir era los contactos y los gestos de los nuestros.
Con toda la tensión aguantamos la
primera parte, aunque en los últimos minutos de la misma nos hicieron un
parcial que dejaba la final abierta, con 30 minutos para decidirlo todo en un
territorio que ellos manejaban mucho mejor.
Todo pasaba muy despacio, como si
las agujas del reloj se ralentizaran… Demetrio y Nagy acortando la diferencia;
Jota salvándonos una vez más; Zupo tranquilizándonos en todo momento, y llegando
al final con cinco abajo a falta de tres minutos. Los árbitros también querían
que se decidiera al final, y pudo ser cualquier cosa pero el destino quiso que
fueran dos acciones al final que marcaron un partido que será historia por lo
que supuso, que un gran equipo no ganara su sexta Copa de Europa consecutiva…
Ahora en la distancia quedan
muchos detalles que necesitamos volver a ver, pero sin duda fue un momento
vibrante que marcó mi vida y que cada vez que lo vuelvo a ver veo matices
nuevos que en aquel momento las pulsaciones de mi corazón no me dejaron ni ver,
ni sentir.
Finalmente dar las gracias a
todos los compañeros y cuerpo técnico por esa final, y por esos momentos que me
hicieron crecer en experiencias y sobre todo felicidad…
Óscar Mainer
PARTIDO COMPLETO